Zurrón de los Recuerdos «Molino de Bartolito»

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Atendiendo la invitación que me hace Radio Doramas, en este interesante programa del día de hoy 8 de noviembre del corriente 2008: ZURRÓN DE LOS RECUERDOS, quiero hablarles del MOLINO DE BARTOLITO. Mal llamado Molino de Rojas. Espero y deseo que se le reponga su debido nombre.

Este Molino fue construido sobre el año 1880.

Existen datos en la Heredad de Aguas como que en la Junta celebrada en agosto de ese año, el presidente dio cuenta de una instancia presentada por don Pablo Padrón y Quintana, relativa a la fabricación de un molino harinero en el punto denominado Rojas.

Fue el “Molino de Agua” considerado como uno de los más importantes de la zona: tenía tres pares de piedras de 1,2 metros de diámetro y 0,40 centímetros de espesor, correspondiendo la instalación de tres molinos movidos por las aguas de la Heredad de la Vega Mayor, fracción de azada y cuarto con dula de 19 días.

Más tarde molió con aguas de don Victoriano Vera. Posteriormente se convirtió en Molino y Tienda.

Posteriormente, en Montaña Alta de Guía, en Gran canaria. Nació un 24 de agosto de 1897 Bartolomé Molina Santiago.

Sus padres, Antonio Molina Díaz, con su esposa María Santiago García tuvieron doce hijos, todos ellos “comiendo en la misma mesa”, es decir que los vio a todos vivitos.

En el desafortunado año de la gripe, se le murieron siete, se quedó con cinco, tres emigraron a Cuba: Pedro, Manuel y Bartolito. José y Gregorio se quedaron en Montaña Alta.

Antonio Molina Díaz, padre de Bartolito, tenía por entonces bastantes tierras, pero no tenía para tantos hijos.

Bartolito aún joven y soltero, con unos 25 años vino de Cuba, a su tierra natal Estaba buscando empleo, ya que la agricultura no era para él. Logró que Mister Leacock le diera su primer trabajo al cuidado de una de sus máquinas, presto él, se convirtió en un buen maquinista, pero seguía con su empeño de convertirse en un trabajador por su cuenta, lo que hoy le denominamos Autónomo.

-Sabía que en Gáldar existía un Molino junto a una trozada de plataneras, concretamente en el camino junto a la Cañada de Rojas. Lo vendía don Victoriano Rosas

Le dijo a su padre: -Padre si usted me compra este Molino con sus tierras que cuestan 900 duros, (4.500 pesetas). Yo renuncio a lo que me toque en herencia-.

Su padre lo consintió, y por ello las tierras en Montaña Alta fueron compartida para el resto de sus hermanos: Manuel, Pedro, José y Gregorio Molina Santiago. Y su padre muy justo con sus hijos celebró las correspondientes escrituras públicas que hasta del día de hoy se pueden comprobar.

Bartolito se casó en primeras nupcias con Doña María Martín Sánchez (que en paz descanse). Con la que tuvo 6 hijos:

José (el de Aguedita, fallecido), Carmela (la de Faustino, Fallecida), Francisca, Antonio, Narcisa (fallecida) y María.

En segunda Nupcias con Lucía Vega Castillo, mi suegra. Con la que tuvo 10 hijos:

Lucía, Antonia, Pino (fallecida), Juana, Cristobalina, Teresa, Rosario, Coralia, Bartolomé y Rita.

Actualmente, el molino, mal llamado de Rojas es conocido por “Molino de Bartolito”, en cañada de Rojas, concretamente en la calle Delgado número 111.

En 1938 se da de baja como molino movido por las aguas de la Heredad y se le instala un Motor de Gasoil. Motor comprado por Bartolito a Mister Leacock, pero la instalación de agua continúa en el fondo del pozo.

Hablar de Don Bartolomé Molina Santiago, se da por hecho que existieron bastantes méritos relevantes especialmente por sus servicios en beneficio de los ciudadanos de la Ciudad de Gáldar, gozando en su momento de un alto prestigio y consideración general en el concepto público.

Todos los mayores, nos recuerda que Bartolomé Molina Santiago, que contaba con una “tiendita” de ultramarinos donde hoy está actualmente el Molino, en los años de la posguerra 1939-1950, cuando para realizar la compra era necesaria la “Cartilla del Racionamiento”, a escondidas y en contra de su propio riesgo a muchos vecinos les llenaba las cestas de comidas.  De todos es conocido que en esta cartilla se fijaban los cupones con tantas raciones como de miembros familiares se tuviese bajo el mismo techo. En estas raciones se fijaban las cantidades de comidas que nunca eran lo suficiente para cubrir las necesidades reales. Por ello, se practicaba el estraperlo de los artículos intervenidos por el Estado.

Con posterioridad, y siguiendo con su labor caritativa, a muchas familias de rojas después de sus quehaceres, venta de pescado etc., acababan almorzando o cenando en su domicilio cito en la calle Delgado.

También nos recuerdan, que por aquella época, en Gáldar existían muy pocos coches particulares, Bartolito, debido a su responsabilidad en Cartillas de Racionamiento, tenía una furgoneta, todos dicen que se trataba del “taxi gratuito”, el “Correo” y hasta la “Ambulancia de todos”. Muchos lo relacionan como una O N G de hoy o incluso como si de Cáritas Diocesana se tratara.

Se trataba de una persona que no vivía para enriquecerse, todo su afán era su familia (mujer y 16 hijos) y las familias que a su casa se acercaban.

Días pasados, y, durante el sepelio de su segunda esposa, la mayor parte de los asistentes fuimos testigos de muchísimos comentarios al respecto, todos eran en los términos aquí expuesto, con el clásico comentario “Bartolito mató mucha hambre en Gáldar”.

Por ello se entendió que existían los méritos suficientes para la petición que se formulaba denominar la calle conocida por “El Callejón del Molino”, ó “El Rumbadero”, etc. como:

PASEO BARTOLITO EL DEL MOLINO

Bartolomé Molina Santiago

Y ahora, si me lo permiten, les voy a recordar las palabras que diserté el día de la inauguración.

Aprovecho, para solicitarle la ayuda a todos los que me escuchan, y es que entre todos: especialmente mi cuñado Antonio, y su hijo Mario (mi ahijado), entre todos, repito, logremos las reivindicaciones que realicé en el momento de la inauguración del Paseo, y es la que le hacía en su momento al Ayuntamiento en la persona del Alcalde de la Ciudad, que por supuesto debe recogerla la actual corporación.

Decía así:

Buenas tardes a todos.

Yo, también quiero intervenir, como parte de la familia, ya que Bartolito es el padre de mi mujer, y por tanto, mi suegro, pero tengo que decir que la palabra Suegro siempre me ha sonado casi como algo distinto a lo que siento por Bartolito. He de decir que mi padre murió hace muchos años, todavía me encontraba en la flor de la juventud, y siempre que hablo de mi padre, al cual naturalmente le tenía mucho cariño y le tengo ahora espiritualmente, desafortunadamente, cuando le empecé a tutear se me murió, los de mi edad sabemos que a nuestros padres nos trataba y los tratábamos con muchísimo respeto, no por ello le dejáramos de tener el amor de padre que le teníamos, y ellos el amor de hijos. Hoy, afortunadamente, para nuestros hijos, intentamos comportarnos antes de ese padre respetuoso, como buenos amigos, y así hemos descubierto que nos cuentan sus problemas y sin darnos cuenta los compartimos y tratamos de darle la mejor solución antes de que se vean obligados de contárselo al primer amigo de su edad que se encuentre y todos sabemos que el consejo nunca es igual de ese amigo que el del propio padre. Pues por ello, tengo que decir que tanto Bartolito como Luciíta, mi suegra, fueron para mí como mis propios padres, pues también a mi madre la perdí cuando aún era bastante joven.

Todo esto lo digo, para que entiendan mi gran alegría en el día de hoy, me siento como si se le estuviese haciendo un reconocimiento a mi propio padre, no cabe la menor duda que cuando se hace un homenaje a una persona siempre se toma como referente de una generación y de una tradición, por ello mi gran alegría.

También digo todo esto, para que entiendan el porqué me van a escuchar dar las gracias por lo que hoy se celebra y ustedes no se pregunten el porqué estoy aquí.

Desde hace muchos años, he intentado que se le hiciera este reconocimiento a Bartolito. Afortunadamente, tenemos una corporación que ya no mira quien hace la petición, sino a la persona a quien va destinado, y más concretamente nuestro alcalde Don Manuel Godoy, del que tengo que decir, que al ver como ha quedado este paseo casi está más contento que nosotros mismos, no se decir cuantas veces ha pasado por aquí. En el pasado homenaje que se celebró en los Lavaderos de Rojas a Juanito Quintana el Claca, (aprovecho para darle un cariñoso saludo). En aquel homenaje, nuestro alcalde, se comprometió públicamente que a Bartolito se le debía hacer el justo reconocimiento ya que fue una persona que “mató mucha hambre en Gáldar”. Esta frase, tanto mi mujer como mis cinco hijas la hemos tenido que escuchar montones de veces estos días, cada vez que le contábamos a muchas personas lo que se estaba preparando. Lástima como dije que este homenaje no viéramos nosotros como disfruta a quien va destinado, y digo “nosotros” porque yo estoy convencido que tanto Bartolito, su primera mujer María Martín Sánchez, su segunda mujer, mi suegra y madre Lucía Vega Castillo, su hijo Pepe, su hija Narcisa y su hija Pino, lo están viendo desde lo Alto. Pero aquí, en la tierra, lo está disfrutando su hija Carmela, su hija Paca, su hijo Antonio, su hija Marusa, Lucía, Antonia, Juana, (que es mi mujer), Cristi, Tere, Saro, Coralia, su hijo Bartolo y su hija Nanachi.

Todos están presentes en ese jardín que embellecen este paseo, las piedras de molino que representan a Bartolito, piedras a las que recuerdo verle sentado picando y picando, profesión que, aunque por unos pocos años también practiqué y la dejé cambiándola por una de sus hijas.

Los dos dragos, que representan a sus dos mujeres, y los 16 cactus que representan a sus 16 hijos.

No quiero hablar de los méritos más que sobrados de Bartolito, ya que lo hice en los medios de comunicación en octubre de 1994, cuando dando por perdida la solicitud que hacía en la tierra de este reconocimiento, reclamaba una calle en el Cielo, que tengo la completa seguridad que allí la tiene custodiada por Ángeles y Santos.

No quiero extenderme más, pues entiendo que en justicia han de hablar los que han hecho realidad este deseo, pero no quiero terminar sin antes mostrar el agradecimiento sincero a todos los que se han implicado para que esto fuese una realidad.  A los pocos días del acuerdo plenario y después de elaborar un proyectito personal de todo lo que aquí estamos viendo, con la aportación de todas mis mujeres, se lo envié al alcalde para que fuese coordinado por María Teresa Sosa. Poco después, y a las siete de la mañana de un día, nos reunimos: Juan Lorenzo, Juan Andrés Días, Blas Martín, Francisco Sosa, Ricardo Reyes, José del Pino y Alfredo Padilla, con este último, coincidimos varias noches repasando lo hecho y lo que quedaba por hacer, siempre estaba al pie de las obras, junto a todos los concejales nombrados.

A partir de ese día empezó la aventura, aventura preciosa, porque después se sumaron muchos como si de algo personal se tratara, no sé cuantos trabajadores se sumaron, todos los que pasaban por aquí los podían ver con el entusiasmo que trabajaban, muchos de ellos hasta después de horas, quede nuestro agradecimiento familiar para todos. Uno de ellos, cuando le daba los últimos toques a los pilares de esa bonita reproducción de los canales, mi mujer le decía: – ¡Quién te iba a decir a ti que estaría haciendo los canales para un paseo de mi padre!    -él le contestó- Bartolito será tu padre, pero también es mi padrino…  Preciosa anécdota, que queda para el recuerdo. Con ese detalle se demostraba que ni sus hijas saben cuantos ahijados tiene Bartolito.

He de reconocer, que a medida que pasaba el tiempo, se empezaron a añadir cosas que no estaban previstas, con nuevas aportaciones de cada concejal, de los propios trabajadores, del amigo Juan Lorenzo, del encargado de obras del Ayuntamiento Alfredo Padilla, encargado que supo estimular a todos los trabajadores para que todo saliera a tiempo. Todas las aportaciones resultaron positivamente para embellecer lo mejor posible este paseo, incluso la buena disponibilidad de la vecindad.

Pero como ya me conocen, y saben que en cualquier intervención siempre termino pidiendo algo sea quien sea quien nos represente, aquí va la petición de hoy.

Don Manuel, vuelvo a reiterarle nuestro sincero agradecimiento, pero aquí no queda la cosa,  le recuerdo mi petición para el Busto a los Molineros en la nueva rotonda junto al Molino de Bartolito, aunque reconozco que hemos de esperar un tiempo, pero sepa que afortunadamente ya la petición no es solo mía, durante estos días, mientras se realizaba las obras surgieron muchas ideas, una de ellas, y que conste que no es mía sino de los propios vecinos, aportaban como que en los terrenos que están en la parte trasera de los canales, junto al molino se pudiera realizar algo más que esto que hoy inauguramos, ya  que gracias, a Dios otras personas  se han manifestado reclamando algo junto al Molino, entre ellos Mario Molina Martín, yo desde aquí le quiero lanzar el guante, y es que logre la sesión esos  terrenos al Ayuntamiento y aprovechando la sensibilidad actual de toda la corporación que es mucha, logremos que se haga un gran Parque temático en nombre de Bartolito, no podría haber nada mejor junto al molino, el monumento en la rotonda y un hermoso parque. Y siguiendo con usted Don Manuel, le recuerdo la restauración de los lavaderos en reconocimiento a toda la vecindad de Rojas, y también, aunque entiendo que no es fácil, puesto que antes está su empeño en conseguir la Casa del Capitán Quesada, pero ponga en su lista, conseguir la casa que está a la entrada de este paseo, primero conocida por “El Molino”, luego por “El Almacén de Javielito”, y por último “El Taller del Rubio”, pues si lo logra, aquí iría muy bien ubicado El Museo Etnográfico de los Molinos de Gofio de nuestro municipio, usted sabe que en lo bajo de la misma aún permanece un Molino de Agua, que se podría descubrir y presenciarlo en funcionamiento a través de un cristal, al igual que el de Firgas,  por eso le llamaban el “Callejón del Molino”, ahora, gracias a usted y a toda su corporación pasa a llamarse “Paseo Bartolito el del Molino”.

Estas fueron mis palabras, posteriormente

Juan Lorenzo, Pino María y María Díaz disertaron unos preciosos poemas, que quisiera que estos se repitieran el próximo enero del 2009 en el encuentro de poetas que estoy organizando con mi grupo de Teatro Ajódar en el precioso paseo.

Aprovecho para agradecer personalmente a mi mujer, Juana Molina Vega, que, gracias a sus constantes denuncias en esta emisora, ha conseguido que ya “las cacas de perros” hayan desaparecido. Ahora solo queda que este paseo esté debidamente cuidado por nuestra corporación.

Muchas gracias, muchas gracias a todos.

Gáldar, Gran Canaria, 8 de noviembre de 2008. 11,15 horas.

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